Econ. Gloria Ayala Person,
Presidente de Cadiem Casa de
Bolsa SA
Buen clima
Podemos
debatir criterios sobre que es la felicidad, pero seguramente
coincidiremos
varios en que la actitud que tenemos ante las dificultades
y decisiones de la vida, nos condicionan a mejorar el ambiente
en el que desarrollamos nuestras actividades. Con una actitud
positiva y optimista, se atraen éxitos y satisfacciones,
es decir, se genera un buen clima interno que se proyecta
en las realizaciones personales y profesionales.
Hay personas que nos generan estrés con su actitud
negativa, caprichosa o simplemente de desidia; por ello
es importante rodearnos de gente proactiva, lo que los
jóvenes llaman “buena onda”, porque
el éxito de nuestros emprendimientos depende del
medio en el que nos desenvolvemos.
Si así funciona para atraer amigos y mantener armonía
en nuestra vida familiar y laboral, podemos asumir que
las personas que conforman el barrio, la ciudad y el país,
son responsables del buen clima para generar negocios,
aumentar las transacciones y crear valor económico.
¿Cómo
estamos?
El clima de negocios en Paraguay ha
mejorado, los números
macroeconómicos estables y positivos nos dan la
base para poder desarrollar negocios y mejorar económicamente,
tarea que sería sin duda mucho más ardua
si no contáramos con una saludable política
monetaria.
Pero debemos reconocer, que aun mucho
falta por hacer para que el crecimiento económico se transforme
en desarrollo socio económico sustentable en el
país, que permita la inclusión social de
un sector de la población que se encuentra en extrema
pobreza, pues la inequidad socio económica genera
consecuencias negativas que perjudican a toda la comunidad.
Esa tarea depende de los tres sectores
que componemos la comunidad: El Estado, el Sector Empresarial
y el Sector
Social. En el Estado incluimos a los 3 poderes y también
a las Gobernaciones y Municipalidades. En el Sector Empresarial,
recocemos el poderoso impacto de todos los rubros, destacando
al gran generador de empleos ubicado en las Pymes. En el
Sector Social, podemos señalar a las organizaciones
civiles, pero no debemos olvidarnos de nosotros, las familias
que somos la base de la sociedad y tenemos que ser responsables
de ejecutar el rol principal: ser Ciudadanos, parte y partícipe.
Así, el Gobierno debe desarrollar e impulsar obras
de infraestructura, que permitan aumentar la competitividad
del sector empresarial, a través de caminos y puentes
para sacar la producción, de ríos navegables
en toda época del año, de aeropuertos internacionales
que atraigan a empresarios y generen movimiento comercial;
además debe asumir el protagonismo visionario de
crear una misión para el Paraguay, a través
de la generación de Políticas Públicas
de Estado, que permitan a propios y extraños trazar
un plan país, desde el ángulo generador de
oportunidades que es la educación.
Las Empresas, conformadas por miles
de emprendedores, tienen el desafío de crear valor económico,
generando empleos dignos y sostenibles; en su función
recae también una pieza clave en el rompecabezas
de armar el Paraguay productivo que nos merecemos, y es
el capacitar constantemente al capital más importante
de su empresa y del país: los paraguayos!.
La Sociedad Civil conformada por cada
uno de nosotros, a través de las organizaciones sociales, y desde
la base misma, la familia; debemos destacarnos por proponer,
activar, motivar, destacar y controlar. No caigamos en
la tentación que nos corroe y denigra nuestra esencia,
dejemos de criticar como deporte nacional y empecemos a
informarnos, luego a debatir, crezcamos como ciudadanos
formándonos una opinión sobre los temas de
quehacer nacional, en lugar de preguntar que hace el Estado
y la Empresa por nosotros, planteemos la proactividad de
mirarnos al espejo y preguntar que YO puedo hacer por el
país.
El clima
Tomando de ejemplo al caótico tránsito de
la ciudad capital, podemos observar cómo se genera
estrés, impotencia, nervios y peligro en aumento
diariamente. Mucho de éste caos desaparecería
si tuviéramos la actitud de respetar al otro individuo,
incluso desde el egoísta punto de pensar en nuestra
propia salud.
Cuando usted toca frenéticamente la bocina, utilizando
la ley del mbarete cruza una calle, insulta a otros… lo único
que logra en realidad es ponerse nervioso. No se reste
años, sume energía positiva. Ceda el paso,
sonría amablemente, respete las señales de
tránsito, toque la bocina solo para indicar peligro,
no para apurar al del auto de en frente, estoy segura de
que él también quiere continuar su viaje.
Practique esto en forma de terapia, si le da el resultado
de llegar sin alterarse a su destino, entonces reconozca
que el punto puede ser bueno y aplíquelo a sus demás
actividades.
Sonría más, frunza menos el ceño,
su salud, su familia y sus compañeros de trabajo
se lo agradecerán. No estoy segura de mi teoría
positivista, no le puedo prometer que si todos mejoramos
nuestra calidad de vida a través de algo tan simple
como vivir positivamente, los resultados en la economía
serán altamente visibles.
Pero pongo la mano en el fuego de
que la autoestima baja, el considerar cualquier producto
producido fuera del país
como mejor al nuestro, el fatalismo de creer que estamos
predestinados a ser pobres, y el buscar las escusas que
nos convierten en la patria del aycheñaranga, no
solo no nos ayudan en nada, sino que perjudican terriblemente
a la economía y al desarrollo sostenible.
Los negocios se crean y se desarrollan
por las expectativas y percepciones, por ello nuestra
forma de valorar y criticar
influye de sobremanera en el éxito de los emprendimientos.
Hay tanto por construir en nuestro país, que no
debemos perder tiempo en divisiones y discusiones, mucho
menos en auto flagelarnos, pongámonos con orgullo
la camiseta de “Soy un orgulloso ciudadano paraguayo” y
construyamos juntos con una actitud positiva el país
que queremos.
Somos personas bendecidas con un clima excelente, una
naturaleza tan benévola que no conocemos huracanes,
terremotos, maremotos ni otras tragedias. Reconozcamos
que el Paraguay se merece paraguayos dignos, públicamente,
me comprometo a hacer mi mejor esfuerzo por construirlo,
te extiendo la invitación, ¿la aceptas?