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Econ. Gloria Ayala Person
Presidente de Cadiem Casa de Bolsa S. A.
Cuentas claras…
Cada paraguayo tiene deberes, derechos
y obligaciones para con su patria, este
compromiso debe ser concreto y real, no
una simple declaración de principios.
En primer lugar, ya hemos demostrado que
sabemos aplicar el derecho al voto y por
ello en las últimas elecciones del
20 de abril, el pueblo paraguayo marcó un
hito histórico, dejando con la boca
abierta a propios y extraños.
Esta oportunidad de mejora, que confiamos
sabrá manejarla nuestro flamante
presidente, no es sino un camino lleno
de subidas, bajadas, abismos y pedruscos;
será imposible avanzar siempre a
la misma velocidad, no podemos ni debemos
exigir imposibles, pues la decepción
será fatal para nuestra esperanza
de futuro.
Ahora bien, no es el presidente y los
ministros quienes están en la carrera
y nosotros, el pueblo, estamos en la gradería
agitando brazos exigiendo esfuerzo, gritando
hurras o abucheando las malas jugadas.
En realidad, he allí la mayor fantasía,
el suponer que con el mejor esfuerzo de
ese grupo de patriotas, lograremos avanzar
en la agreste senda.
Nosotros, el pueblo paraguayo, tenemos
las obligaciones y deberes que nos corresponden
asumir como ciudadanos, pues no es un derecho
viajar de polizonte o vivir de “inquilinos” en
nuestro propio país. Dentro de nuestras
obligaciones y deberes, están la
de conocer, respetar, controlar y defender
las leyes y si las mismas no nos representan
adecuadamente, exigir su cambio, pero mientras
existan, las debemos cumplir.
Si solo cumpliéramos ese deber,
ya avanzaría en gran medida hacia
el desarrollo nuestro país. Sin
duda, para que cumplamos cabalmente nuestras
funciones de ciudadano, necesitamos capacitarnos
en nuestros deberes y derechos cívicos
y ésta será una buena tarea
para el Ministerio de Educación,
pero no está en el listado de nuestros
derechos, sentarnos a esperar que ello
suceda, cuántos de nosotros manejamos
adecuadamente los términos de la
Constitución Nacional? Y entonces,
como vamos a exigir a los ministros, diputados,
senadores, jueces e incluso al mismo presidente,
su cumplimiento?.
El voto no es una varita mágica,
Lugo no es un sapo que se convertirá en
príncipe, la única realidad
es que la calidad de vida de los paraguayos,
mejorará en la medida en que todos
trabajemos para que ello suceda, el cuento
de hadas tendrá final feliz, si
logramos coincidir en los puntos básicos
para el desarrollo y cuál es la
función y misión de cada
sector.
Así, el Gobierno deberá brindar
seguridad, educación y salud en
la calidad de servicios básicos
que permita al Sector Privado invertir
en tiempo y forma, y el Sector Social deberá en
forma coordinada promover la equidad social
y ambiental necesaria para la sustentabilidad
de los proyectos, de forma a asegurar que
el Gobierno de turno no comercialice los
servicios básicos con el tradicional
sistema del prebendarismo clientelar al
que lastimosamente ya estamos acostumbrados
y de tan común hasta nos parece
normal.
La mayoría paraguaya voto por el
cambio, pero la verdad sea dicha, todos
queremos el cambio siempre y cuando no
nos afecte el bolsillo, si el cambio para
que mejore el país significa que
tocarán mis intereses, entonces
es injusto e incorrecto. Quizás
no hayamos entendido lo que sucedió el
20 de abril.
En mi cartita a los reyes magos, pido
a Dios ilumine en sus decisiones al Sr.
Lugo, pues de su certeza dependen muchas
vidas; pido a los políticos que
prioricen la tricolor antes que a sus intereses
partidarios y pido a los paraguayos que
se despierten y asuma cada uno su deber
para poder luego exigir sus derechos.
Por mi parte, el compromiso de hacer mi
mejor esfuerzo por construir la partecita
de país que me corresponde, solo
por el placer de utilizar siempre mi derecho
ciudadano de juzgar la tarea bien hecha
de los políticos de turno, o acaso
solo yo escuche en el juramento del 15
de agosto… que si así no lo
hicieren que Dios, la patria y el pueblo
se lo demanden?, bueno, yo soy “el
pueblo” ¿y vos?.
gayala@cadiem.com.py
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