Econ. Liliana Y. Meza S. – Directora
Mercado y Transparencia
Durante los últimos días se
habló bastante sobre el Impuesto a la Renta Personal,
el veto presidencial que hubo para su aplicación
y la derogación del mismo por parte del Senado,
para postergar la aplicación del gravamen hasta
el año 2010, con lo que una vez más se busca
aplazar la llegada del impuesto.
Independientemente de las razones
de carácter monetario
que se argumenten para que no se pague el impuesto, hay
un punto que es importante considerar, que es fundamental
para el funcionamiento de una empresa o un país,
la transparencia.
Uno de los rubros en donde las encuestas
y estudios de competitividad que se llevan a cabo a nivel
internacional,
se fijan ya que ésta genera confianza.
Este es fundamental para atraer inversiones
a un país,
pues si existe transparencia, quiere decir que habrá mayores
nieles de confianza para aquellos que han decidido hacer
de nuestra nación el destino de sus capitales para
producir, generar empleos y con ello impulsar nuestro desarrollo.
En el Paraguay, tenemos instancias que operan con trasparencia
y prueban que es posible hacer negocios rompiendo el paradigma
de la doble contabilidad o el desorden contable.
Si usted no lo cree posible, puedo
darle más de
80 ejemplos, las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores
y Productos de Asunción.
Esto es así porque para poder ingresar y cotizar
en la Bolsa con la emisión de bonos o acciones,
cada una de las empresas y negocios aspirantes, debe presentar
un prospecto de emisión y los estados contables
al día de la empresa.
Con ello lo primero que dan los hombres
y mujeres que inscriben a sus negocios en la BVPASA,
es un signo de confianza
para aquellas personas que tomarán la decisión
de invertir en sus empresas a través de la adquisición
de bonos y acciones.
Por otra parte, se va fortaleciendo
la cultura de transparencia a nivel empresarial, pues
una vez que se hace la primera
emisión, se entiende el valor que trabajar de manera
transparente tiene en la comunidad de negocios.
Así se va construyendo un país mejor, porque
todas y cada una de las empresas que cotizan en la bolsa,
son entes activos en la economía nacional que pagan
sus impuestos, generan empleos y buscan con su actividad
la mejoría de nuestro país.
Lo anterior significa la construcción de un círculo
virtuoso en donde se fortalece una cultura que mucha falta
nos hace como nación para progresar y salir adelante.
No se sabe a ciencia cierta cuál es el temor a
trabajar con transparencia en todas las actividades económicas
de la nación, se hace en muchas democracias en el
mundo y da buenos resultados.
El hecho es sencillo, aprender y desarrollar
esta cultura nos permitirá ser más competitivos
a nivel internacional.
Muchas veces escuchamos quejas y comentarios
donde se habla de lo mal que estamos como país,
pero gran parte de esa negatividad se va a terminar cuando
decidamos
hacer las cosas conforme a reglas claras.
En el mercado de valores hay muchas
empresas que ya lo hacen y la garantía de éxito de este tipo
de trabajo es la colocación rápida de sus
títulos una vez que se ofertan en la rueda de Bolsa
y su buen precio de venta en el mercado secundario.
Transparentar tiene muchas ventajas,
decidámonos
a hacerlo por el bien del país, pues nosotros hoy
construimos lo que las futuras generaciones heredarán
y si el futuro es claro, siempre será mucho mejor.