Econ. César Paredes Franco
Director de Cadiem CBSA y BVPASA – Docente de Economía UNA
En busca de los verdes
Es clara la escasez de dólares en nuestro sistema financiero. Por diversos factores comenzando por la aftosa, la nueva composición de depósitos del propio sistema, donde ahora predominan los guaraníes y la expectativa de menores ingresos de divisas debido a la sequía, la moneda norteamericana se está apreciando en su valor con relación al guaraní. En realidad, se está acercando a los mismos valores de hace un año.
A mi parecer, para salvar esta escasez es el momento de que las empresas bancarias y no bancarias busquen con más fuerza dólares fuera del país. Ya los bancos lo están haciendo tímidamente. Sin embargo, existen en el mundo muy pocas oportunidades de inversión y en Paraguay, con los retornos muy buenos que se tienen por depósitos bancarios o inversiones bursátiles, es increíble que no podamos recibirlas por falta de instrumentos que permitan la entrada de esos dólares dentro de una operativa segura y eficiente.
No me refiero a empezar a gestionar montos astronómicos de 250 o 500 millones de dólares para determinado proyecto con organismos multilaterales, que debe discutirse en el Parlamento, obtener permisos de 5 ministerios, 18 sindicatos y otras burocracias. Me refiero a ir a presentarse a lugares cercanos donde están los dólares, como Uruguay, Bolivia y Chile, con empresas en marcha, con proyectos concretos, de empresas con historial de negocios exitoso, que hay muchas en el país y pedir 10, 15 o 50 millones de dólares para encarar esos proyectos.
Como dice el lema de todo vendedor, el NO ya lo tenemos, así que solamente podemos ganar el SÍ, esa mágica respuesta que abriría la posibilidad de obtener recursos de todo el mundo para ayudar a desarrollar más rápidamente este país, que sin inversiones va seguir creciendo a un tranco lento que hace difícil reducir la pobreza y generar los empleos necesarios para la cantidad de jóvenes que constituyen nuestro bono demográfico.
Salir a buscar dinero no tiene que ruborizarnos, al contrario, debemos salir a hacerlo con la confianza puesta en nuestras oportunidades de generar riqueza para devolver lo prestado con los intereses correspondientes, como lo hace todo el mundo, inclusive países con muchos menos posibilidades y condición económica más precaria que Paraguay.
Posiblemente, nuestra principal lucha va ser enfrentarnos a esa fama poco seria y corrupta, pero si no salimos a mostrar la cara, es totalmente imposible demostrarle al mundo que existe un Paraguay no tan famoso pero real, el del trabajo y el desarrollo, el que cumple los compromisos y genera riqueza con calidad y responsabilidad.