Econ. Gloria Ayala Person
Presidenta de Cadiem Casa de Bolsa
Ubicol
¡Es muy injusto!, trabajo en esta empresa hace 3 años, nunca falto, llego a hora, hago mi trabajo y ahora le aumentan el sueldo a Juan que entró después que yo, es simplemente que no me tienen en cuenta!. ¿Cuántas veces hemos escuchado éste tipo de comentarios?, quizás incluso lo hayamos mencionado nosotros mismos.
Lo que sucede, es que no es mérito suficiente acumular tiempo en la empresa, llegar temprano, o incluso ser un empleado cumplido. Saber que se valora en la empresa es fundamental para poder brindar el servicio que amerita los puntos extras, además necesitamos razones precisas que justifiquen la pretensión de un amento de salario.
Conocer el momento
Lo primero que debemos hacer para "ubicarnos" es dejar el pensamiento de que por cumplir mis obligaciones me merezco un aumento. Recordemos que nadie nos ha contratado para faltar, llegar tarde o no hacer nuestro trabajo. Entonces, si nos contrataron para hacer eso, ¿por qué nos mereceríamos un aumento por realizarlo?.
Sin duda, hay muchos factores determinantes para elegir un empleo o quedarnos en el que estamos, el ambiente laboral, la comodidad del horario, y el apoyo en capacitación podrían ser algunas de ellas, pero el salario sigue siendo el principal incentivo para definir un empleo. Estoy segura que más de la mitad de las personas que deciden cambiar de empleo, lo hacen por una mejora salarial.
Pero el cambio de empleo, implica a su vez el desafío de aprender algo nuevo y el abandono de todo aquello positivo a lo cual ya nos hemos encariñado. Además, ¿quién nos asegura que en ésta nueva empresa todo será color de rosa?, al fin y al cabo, no todo lo que brilla es oro.
Entonces, en lugar de ponernos en la búsqueda de cambiar de empleo para mejorar, quizás podríamos colocar en una balanza lo bueno y lo malo antes de decidir. Si entre lo malo, solo encontramos el salario, quizás sea un buen momento para plantearnos metas de aumento salarial. Si éste es el caso, debemos prepararnos y escoger las herramientas adecuadas para lograr ese apreciado aumento.
Otro aspecto a tener en cuenta, es el momento en que la empresa prepara el presupuesto anual, aunque cada organización tiene fechas determinadas de análisis, la recomendación es aprovechar esas fechas para hacer la petición, pues después será más difícil solicitar un salario mayor, menciona el autor Jorge Curcio en el libro ‘Estrategias para encontrar el trabajo de tu vida'.
¿Qué hacer y qué NO hacer?
Debemos conocer la situación financiera de la empresa, pues de nada servirá que nuestro jefe reconozca nuestro valor, si la empresa no está en condiciones económicas de definir un aumento en la nómina. Si los números arrojan que la propuesta podría "caminar", entonces debemos conversar con nuestro superior inmediato esgrimiendo los argumentos del pedido.
Si la empresa está en una situación financiera delicada, o se avizora un año de angustias económicas, un pedido de salario probablemente será rechazado y además se interpretará que el empleado no viste la camiseta, no está preocupado por la empresa en sí, sino que simplemente busca su propio beneficio. Esto podría entenderse como un acto de poco compromiso con la organización y sin duda luego jugará en su contra, cuando se deba prescindir de alguien o al contrario, cuando se dé una reestructuración financiera favorable y se tenga en cuenta a quienes se les aumentará el salario, o se los promoverá a puestos de mayor importancia.
No es recomendable saltarse al jefe inmediato, aún cuando él solo no pueda decidir el aumento. Saltar jerarquías puede provocar el rechazo inmediato a la propuesta, sin darnos oportunidad siquiera de defender la postura. Además, su imagen ante el superior, quedará en ruinas por la demostración de falta de respeto hacia él.
Probablemente la estrategia más eficiente para lograr un aumento en los ingresos, sea el menos utilizado: proponer ideas para optimizar las ganancias de la empresa. Es decir, que el incremento salarial quede sujeto a las condiciones del negocio y a los resultados de la tarea ejecutada. Las metas son los resultados que el jefe valora, entonces podemos unirlas a premios personales por objetivos cumplidos. Así, el incremento de ingresos se dará por el beneficio que logremos desarrollar para el logro de los fines de la empresa.
No intente mostrarse como el mejor en su trabajo, tampoco amenace con dejar la organización y mucho menos invente que tiene otra oferta a considerar si no recibe el aumento que solicita. No recurra a amenazas, sino muestre su potencial a largo plazo fundamentando su petición en puntos favorables.
La base para una negociación exitosa es prepararnos con evidencia concreta y favorable. Para poder destacar los puntos que tenemos a nuestro favor, es importante ponerse en los zapatos del otro. ¿Qué valora el jefe de mi labor?, ¿por qué él pensaría que me merezco un aumento?. Respondamos con argumentos sólidos éstas preguntas.
Un ejercicio que sin duda debemos realizar periódicamente es la autoevaluación. Anota tus puntos fuertes y aciertos laborales, también sea objetivo en la lista de sus debilidades. Resulta obvio que si nosotros mismos no podemos descubrir "nuestro valor especial" será muy difícil que el jefe o cualquier otra persona lo haga.
Otro aspecto en el autoanálisis debe ser si el salario que percibo es realmente bajo, o lo que sucede es que no nos alcanza porque nos metemos en mil cuentas y queremos todo lo que vemos. Obviamente, si ese es el caso, no le corresponde a la empresa aumentarnos los ingresos, sino que debemos ser conscientes que es nuestra responsabilidad disminuir nuestros costos.
En sus argumentos para lograr un aumento de salarios, destaque positivamente los puntos de avance, como por ejemplo las responsabilidades que tiene a su cargo, el incremento de las mismas con el paso del tiempo, y las respuestas correctas que ha dado en momentos de crisis. También puede señalar su crecimiento profesional durante ese tiempo, sus estudios y capacitaciones para poder estar al nivel de las responsabilidades asumidas, y su predisposición a asumir nuevas tareas y compromisos.
El negociar un salario implica poner un precio a su servicio, por lo tanto debe negociar teniendo en claro cuál es el valor del servicio que ofrece, el monto mínimo que está dispuesto a cobrar por él y su máxima aspiración. Evite cerrarse en una sola cifra, porque de no conseguirla, sentirá que ha fracasado, y además dejará un mal precedente para futuras negociaciones.
Por último, si no logra un resultado positivo a su solicitud, asuma que solo es el principio de la negociación, quizás solo se trate de una pausa, para la próxima oportunidad busque nuevas razones para conseguir una respuesta positiva. Sin embargo, si su solicitud se ha negado varias veces y las finanzas de la empresa están saludables, probablemente sea momento de replantearse la imagen que está transmitiendo, o incluso de pensar en otra oportunidad laboral. Sigamos hablando de dinero, porque así aprendemos a manejarlo mejor.