Econ. Liliana Meza
Directora de Cadiem Casa de Bolsa
De la B podemos ir a la A
Seguramente muchos de ustedes han visto la noticia en los diarios sobre la nueva calificación que Standard & Poor’s eleva la categoría de Paraguay de “BB –“ a “B+”, muchos se preguntarán qué hace una calificadora de riesgos y qué significa la recategorización del Paraguay.
Una calificadora como Standard & Poor’s a grandes rasgos analiza la economía de un país y la capacidad que éste tiene para pagar los créditos contraídos o la conveniencia de invertir en él, con base en su infraestructura y su política fiscal.
Paraguay ha mejorado su calificación y eso es relevante para muchas cosas y en el ámbito económico y del mercado de valores es un paso muy interesante para atraer inversionistas al mercado local.
Aprovechando así la coyuntura que hace de los mercados emergentes un polo atractivo ante la incertidumbre que viven económicamente los países desarrollados.
Pero aparte de esto, el documento en donde se dictamina la nueva calificación señala algo importante, que ante la aprobación de los recursos extras que la nación recibirá por la energía de Itaipu, el Gobierno podrá continuar el apoyo a programas sociales que contribuyen al desarrollo nacional; sin embargo vuelve a resaltar un punto en el que aún queda mucho camino por recorrer.
La infraestructura sigue siendo deficiente y por ello la nota de calificación no se incrementa más, textualmente el reporte dice: “La perspectiva estable refleja el balance entre la estrecha economía del país y sus sustanciales necesidades de infraestructura y la mejora de sus bases fiscales y baja deuda”.
Es cierto los ojos internacionales están posando la mirada en Paraguay, pero así como en el exterior se reconoce lo que se ha hecho bien, a nosotros nos corresponde mejorar en aquello que dará más calidad de vida a todos los habitantes del país.
Otro punto que destaca el informe es la alta dependencia de la economía del sector agrícola, hay que apostar por la diversificación e industrialización del país para sumarse a las cadenas productivas que economías como la brasileña están desarrollando. Tenemos la ventaja de la cercanía geográfica con el Brasil y una mano de obra barata como factores de competencia, ahora hay que impulsar ese desarrollo y la vinculación empresa-escuela para capacitar a los técnicos y profesionales que este tipo de emprendimientos requieren.
El camino es largo y debemos de lograr integrar esfuerzos, las autoridades deberían pensar en el desarrollo de un marco institucional en donde la coparticipación entre sociedad y el Gobierno sea efectiva.
Los tres poderes del Estado deberían dejar de actuar como polos de poder individuales, presionándose unos a otros y tener en mente una sola cosa, el desarrollo del país.
No es justo dejar pasar tantas oportunidades que se han presentado solo por el beneficio de unos pocos.
El empresariado y la sociedad requieren una transformación real de las instituciones nacionales, para sumarnos al ritmo de desarrollo y crecimiento que acompaña a la región; es muy triste ser espectador cuando se tiene todo para ser protagonista y por negligencia e intereses de grupo se sacrifica la oportunidad de millones por el bienestar de unos cuantos, por qué no buscar la A en la calificación, con un desarrollo sostenido y sustentable, es posible, solo es cosa de voluntad.